El Instituto Montaigne publicó un informe el 4 de febrero en el que pide restaurar una ética de responsabilidad dentro de la autoridad pública. Pilotado por Jean-Dominique Senard y Jean-Louis Bourlanges, el documento denuncia una dilución de la responsabilidad particularmente evidente en la administración francesa.
En un informe publicado el miércoles 4 de febrero, el Instituto Montaigne, un think tank liberal, insta a un franco y masivo retorno al principio de responsabilidad en la gestión de los asuntos públicos. Los autores argumentan que, a pesar de numerosas llamadas a la responsabilidad en temas como el clima, la salud y el rigor presupuestario, la propia administración debe reformarse primero. Jean-Dominique Senard, presidente del consejo de administración del Grupo Renault, y Jean-Louis Bourlanges, exdiputado, lideraron esta iniciativa de promoción. Senard enfatiza: «Debemos crear un shock real; es una necesidad democrática». Su evaluación es directa: «Todos afirman ser responsables, pero nadie lo es realmente ni reconoce sus exigencias». El informe destaca varias deficiencias administrativas. Las competencias superpuestas crean una «niebla decisorial» que permite evadir la rendición de cuentas. Además, la obligación se centra en los medios en lugar de los resultados, y el principio de precaución se aplica de manera abusiva. En opinión de los autores, estos factores dejan a Francia «en un callejón sin salida» donde «la irresponsabilidad reina suprema». Este documento busca sacar a la administración del «conforto de la irresponsabilidad» reestableciendo una ética más estricta, fortaleciendo así la confianza democrática.