El primer ministro francés Sébastien Lecornu ha enviado cartas a sus ministros instándolos a simplificar y hacer más eficiente la organización administrativa. Ha identificado 70 medidas de simplificación y les ha proporcionado una hoja de ruta correspondiente. Matignon espera ahorros, sin especificar cifras.
Sébastien Lecornu, el jefe del Gobierno francés, ha iniciado una racionalización de la acción pública enviando cartas personalizadas a cada uno de sus ministros. En estas cartas, les instruye para hacer la organización administrativa «más simple» y «por tanto más eficiente». Subraya que «la acción pública debe ser legible para nuestros ciudadanos así como para todos los agentes que prestan el servicio público».
Este principio se basa en identificar un «responsable único» por política pública, ya sea un ministro, un prefecto o un elegido. Lecornu aplica esta claridad primero al Estado, sus servicios y sus agencias. Pretende abordar el «millefeuille administratif», la estructura administrativa en capas, y la distribución de competencias entre el Estado y las colectividades locales, un desafío recurrente para muchos gobiernos sin resultados concretos duraderos.
El primer ministro promete una «ruptura» en este enfoque. En septiembre de 2025, poco después de su nombramiento, había lamentado que, tras el gran debate posterior a los «chalecos amarillos», «deberíamos haber dado la vuelta a la mesa diciendo que había llegado el momento de repensar la organización del Estado». Ante la «dilución de responsabilidades» y los «costes adicionales», afirma que «ha llegado el momento de actuar» en esta reforma. Los ministros están así llamados a realizar la limpieza necesaria para mejorar la eficiencia administrativa.