Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, indicó que la realidad fiscal limita la eliminación del impuesto 4x1.000 entre 2026 y 2030. Propuso una ruta de diez años para desmontarlo punto por punto, sin gravar pagos inmediatos. Además, enfatizó la importancia de la rebancarización para aumentar el acceso al crédito al 75%.
En el Camp de Asobancaria, Jonathan Malagón, su presidente, abordó los desafíos del sistema financiero colombiano. Destacó el impuesto 4x1.000 como una barrera que frena la inclusión financiera, al generar un sobrecosto en los canales formales.
Malagón reconoció que la situación fiscal actual deja poco margen para suprimir este gravamen entre 2026 y 2030. En cambio, sugirió una estrategia progresiva: evitar impuestos a pagos inmediatos y desmantelar el impuesto anualmente en un punto durante un plazo de diez años. "Lo que sí puede haber es una señal de desmonte progresivo, pero pensar que un Gobierno le ponga impuestos a los pagos inmediatos y segundo que vaya desmontando un punto anual, manda una señal definitiva para la industria", explicó. Agregó: “Los impuestos a los pagos a través del sistema financiero siempre van a ser un callejón sin salida, el sobrecosto de utilizar los canales financieros formales, es un callejón sin salida”.
Otro eje de su intervención fue la rebancarización. Actualmente, entre el 50% y 51% de los colombianos acceden al crédito, con una meta ambiciosa del 75%, lo que requeriría incorporar entre ocho y nueve millones de personas. Malagón estimó un potencial de ocho millones en re-bancarización: si se recupera a la mitad de quienes previamente tuvieron productos financieros, se lograría la mitad del objetivo de inclusión. “El potencial de la rebancarización es de ocho millones, si logramos rebancarizar a la mitad de los colombianos que ya tuvieron productos financieros y conocen la dinámica del sector, que ya han sido evaluados, si logramos traer de vuelta la mitad, está hecha a su vez, la mitad de la meta de inclusión financiera”, resaltó.