Investigadores de Microsoft han desarrollado una tecnología basada en láser para almacenar datos en vidrio, que podría revolucionar los centros de datos con archivos duraderos y sostenibles. El método codifica la información en nanoestructuras dentro de capas de vidrio, ofreciendo estabilidad durante más de 10.000 años en condiciones extremas. Este avance se basa en trabajos anteriores y busca bibliotecas de datos escalables y robóticas.
En una demostración reciente, el equipo de Project Silica de Microsoft, liderado por Richard Black, ha creado un sistema automatizado para grabar datos en vidrio mediante láseres de femtosegundos. Estos láseres emiten pulsos que duran cuatrillonésimas de segundo para formar estructuras diminutas en capas delgadas de vidrio, incorporando bits de corrección de errores para minimizar problemas de lectura y escritura. Los datos almacenados se recuperan mediante un microscopio y una configuración de cámara, con imágenes procesadas por un algoritmo de red neuronal para reconstruir los bits originales. El sistema almacenó 4,8 terabytes en un cuadrado de vidrio de 120 milímetros de ancho por 2 milímetros de grosor, comparable al almacenamiento de unos 37 iPhone pero ocupando solo un tercio del volumen de uno de esos dispositivos. Pruebas de envejecimiento acelerado, incluidas calefacciones en un horno, indican que los datos siguen legibles durante más de 10.000 años a 290 °C y aún más tiempo a temperaturas ambiente. El equipo también experimentó con vidrio de borosilicato más barato, aunque soporta datos menos complejos. Black destacó las ventajas del material: «El vidrio puede resistir temperaturas extremas, humedad, partículas y campos electromagnéticos. Además, el vidrio tiene una gran vida útil y no requiere reemplazo cada pocos años. Esto lo convierte en un medio más sostenible. Requiere muy poca energía para fabricarse y es fácil de reciclar cuando terminamos con él». Este avance se basa en una investigación de 2014 de Peter Kazansky en la Universidad de Southampton, quien codificó cientos de terabytes en nanoestructuras de vidrio capaces de durar más que la edad del universo. Kazansky elogió el nuevo trabajo por proporcionar un sistema de extremo a extremo escalable a niveles de centros de datos. Otros esfuerzos incluyen SPhotonix, cofundada por Kazansky, que almacenó el genoma humano en vidrio, y Cerabyte, que utiliza capas de cerámica y vidrio. Los usos potenciales se centran en la preservación a largo plazo, como bibliotecas nacionales, repositorios científicos y registros culturales. Microsoft colabora con Warner Bros. y el Global Music Vault para archivar datos basados en la nube de forma indefinida. La tecnología incluso apareció en la película Mission: Impossible – The Final Reckoning, donde Kazansky señaló que es un raro caso de ciencia ficción de Hollywood alineada con la realidad revisada por pares. Los hallazgos se publican en Nature (DOI: 10.1038/s41586-025-10042-w).