Un operativo militar de gran escala en Ecuador ha asestado un golpe significativo a las mafias del narcotráfico en la frontera norte, con decomisos de drogas y destrucción de infraestructuras ilegales. La acción se centró en la provincia de Sucumbíos y refuerza la coordinación entre fuerzas de seguridad para combatir el crimen organizado en zonas difíciles. Las autoridades destacan este avance como parte de una estrategia para recuperar el control territorial.
En un esfuerzo coordinado, las fuerzas de seguridad ecuatorianas llevaron a cabo un operativo militar en la frontera norte del país, específicamente en la provincia de Sucumbíos, una zona clave para el tráfico de drogas hacia otros países. Esta intervención resultó en la incautación de grandes cantidades de estupefacientes y la desarticulación de rutas clandestinas utilizadas por grupos criminales. Además, se destruyeron infraestructuras dedicadas al almacenamiento y transporte de sustancias ilícitas, lo que provocó pérdidas económicas millonarias para estas organizaciones.
El impacto va más allá de los decomisos: las mafias ahora enfrentan la necesidad de reorganizar sus operaciones, incurrir en costos adicionales y asumir mayores riesgos. Según las autoridades, estas acciones forman parte de una estrategia sostenida para frenar el avance del crimen organizado, que ha aumentado la violencia e inseguridad en la región en los últimos años. El operativo refuerza la colaboración entre el ejército y los cuerpos de seguridad, permitiendo enfrentar estructuras criminales en áreas de difícil acceso.
El Gobierno ecuatoriano enfatizó que esta operación representa un avance importante en la lucha contra el narcotráfico y envía un mensaje de presión constante a las mafias que operan en la frontera con Colombia, una ruta principal para el tráfico regional de drogas. Este tipo de intervenciones busca recuperar el control territorial y debilitar la capacidad operativa de las redes ilícitas.