Los residentes y propietarios de negocios en Pilgrim’s Rest, Mpumalanga, atribuyen la decadencia turística de la ciudad a fallos en la gestión gubernamental y no a los mineros ilegales. Destacan los retrasos en la adjudicación de contratos para lugares como el Royal Hotel en medio de una alta tasa de desempleo. Las voces locales insisten en que la criminalidad sigue siendo baja a pesar de la presencia de los mineros.
Pilgrim’s Rest, una histórica ciudad minera de oro en Mpumalanga declarada Monumento Nacional en 1986, fue en su momento un punto turístico clave vinculado a la fiebre del oro de 1873 y sede de los Campeonatos de Bateo de Oro. Hoy en día, los lugareños la describen como una ciudad fantasma azotada por el desempleo y la escasez de visitantes.
Los residentes atribuyen los problemas al cierre de negocios y la falta de puestos de trabajo. Uno de ellos señaló: “No hay empleo, solo hay pocas personas que trabajan y las empresas están cerradas para el progreso o la producción. Esas son las causas principales que convierten a este pueblo en una ciudad fantasma”. Otro defendió a los mineros ilegales, conocidos como Zama-Zamas: “No hay nada malo con los Zama-Zamas, deben dejarlos tranquilos; si quieren emplearnos, que nos empleen”.
La propietaria de un negocio, Leona Oosthuizen, rechazó culpar a los mineros por la caída. “Todo el mundo cree que son los Zama-Zamas quienes están acabando con nuestro pueblo, pero no es así. Tenemos cero criminalidad en nuestra ciudad... Culpar a los Zama-Zamas es incorrecto... La mayor preocupación es que no se adjudican las licitaciones. El Royal Hotel... ha estado cerrado por más de un año, esperando a que el gobierno adjudique una licitación”.
El portavoz de Obras Públicas de la provincia, Bongani Dlamini, declaró que el departamento está finalizando la selección de un proveedor de servicios para el hotel de Pilgrim’s Rest. Por otro lado, la policía arrestó a 10 Zama-Zamas durante la Operación Vala Umgodi, de los cuales ocho permanecen detenidos en el Tribunal de Magistrados de Graskop. Las autoridades instaron a las comunidades a denunciar la minería ilegal.