Tras un paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral, vecinos de varios barrios de Buenos Aires realizaron cacerolazos nocturnos, mientras trabajadores de la fábrica Fate protestaron por su cierre definitivo. Incidentes en el Congreso dejaron heridos, y la policía intervino en cortes de ruta. El gobierno dictó conciliación obligatoria en el caso de Fate, pero la empresa aclaró que no reanudará actividades pronto.
El 19 de febrero de 2026, Argentina vivió un paro general impulsado por la CGT en rechazo a la reforma laboral debatida en la Cámara de Diputados. La jornada incluyó incidentes frente al Congreso, con 10 heridos atendidos por el SAME, entre ellos una mujer de 75 años con fractura de cadera. Mientras los legisladores discutían, vecinos de Buenos Aires se movilizaron con cacerolazos que comenzaron pasadas las 23:00 en barrios como La Paternal, Villa Pueyrredón, Mataderos, Caballito, Villa 21-24 y Boedo.
En Boedo, un grupo de vecinos corrió a la Policía de la Ciudad que intentaba impedir el corte de calle en San Juan y Boedo, desplazando el cordón policial al grito de 'Unidad de los trabajadores'. Lugares clave como el cruce de Medrano y Corrientes, y Corrientes y Ángel Gallardo, quedaron bloqueados. En redes sociales, cuentas como 'Arrepentidos de Milei' destacaron la percepción de injusticia: 'Los que están en la calle se tienen que levantar a laburar por dos mangos y están a las doce de la noche viendo diputados que cobran millones discutiendo que otros laburen 12 horas'.
Fuera de la capital, se reportaron cacerolazos en Mendoza, uniendo reclamos por agua y la reforma laboral. Paralelamente, la fábrica de neumáticos Fate anunció su cierre definitivo, despidiendo a más de 900 empleados. Sindicalistas y trabajadores cortaron la Panamericana en el ramal Tigre, a la altura de Uruguay, pero Gendarmería liberó los carriles tras menos de dos horas. Alejandro Crespo, secretario de Sutna, afirmó: 'Queremos garantizar la fuente laboral' y 'Reclamamos la puesta en funcionamiento de la planta'.
El gobierno, a través de Manuel Adorni, calificó el paro como 'perversa' y 'extorsiva', estimando pérdidas de 600 millones de dólares. La oposición señaló 300 mil puestos de trabajo perdidos y 2.500 millones de dólares restados a jubilados. Fate acató la conciliación obligatoria de 15 días dictada por el gobierno, pero aclaró que no hay insumos ni condiciones para reanudar producción, ya que la planta está tomada por empleados. El presidente Javier Milei tuiteó: '¿Sabrán la diferencia entre ser promercado y proempresa?', criticando a defensores de 'prebendarios'. La protesta reflejó tensiones entre modernización oficial y cierres fabriles, con vigilias en la fábrica y acciones en el Congreso.