Las principales bolsas de valores rusas, Moscow Exchange y St. Petersburg Exchange, están listas para introducir el comercio de criptomonedas una vez finalizadas las regulaciones. El Banco de Rusia propone límites para inversores minoristas y un acceso más amplio para profesionales. Esta medida busca trasladar la actividad cripto de mercados no regulados a plataformas licenciadas.
Los mercados financieros rusos se preparan para una expansión significativa hacia las criptomonedas. La Moscow Exchange (MOEX) y la St. Petersburg Exchange (SPB), las dos plataformas bursátiles principales del país, han confirmado su disposición para lanzar el comercio de cripto tan pronto como se establezca el marco legal. Según informes de RBC y otras fuentes, estas bolsas han preparado su infraestructura desde hace tiempo, aprovechando la experiencia de los mercados de divisas extranjeras.
Las regulaciones propuestas por el Banco de Rusia distinguen entre inversores minoristas y profesionales. Los minoristas enfrentarían un límite anual de transacciones de 300.000 rublos y deberían usar intermediarios licenciados. El acceso se limitaría a activos altamente líquidos como Bitcoin y Ethereum, con las criptomonedas clasificadas como de alto riesgo y prohibidas para pagos domésticos. Los inversores profesionales, en cambio, no tendrían límites de transacciones, aunque no podrían adquirir tokens anónimos para mitigar riesgos como el lavado de dinero.
Un representante de MOEX afirmó: «La infraestructura y tecnología desarrolladas para los mercados de divisas son directamente aplicables al mercado cripto. Estamos preparados para iniciar el comercio de cripto cuando se aprueben las regulaciones». Esta preparación incluye sistemas para operaciones, compensación y custodia de activos digitales.
El cronograma prevé cambios legislativos finales vigentes a partir del 1 de julio de 2026, con la ejecución contra actividades intermediarias ilegales desde el 1 de julio de 2027. Este enfoque gradual permite a las instituciones probar y adaptar sistemas para criptomonedas y stablecoins. Al dirigir a millones de usuarios rusos hacia entornos regulados, el marco busca aumentar la transparencia y reducir los riesgos del mercado gris, donde se concentra gran parte de la actividad cripto actual.