Turkmenistán ha aprobado una ley que permite la minería de criptomonedas y los intercambios bajo estrictas regulaciones, efectiva a partir del 1 de enero de 2026. Firmada por el presidente Serdar Berdimuhamedov, la legislación busca atraer inversiones manteniendo un férreo control gubernamental. Las criptomonedas no servirán como moneda de curso legal en esta nación centroasiática aislada.
El 28 de noviembre de 2025, el presidente Serdar Berdimuhamedov firmó la Ley sobre Activos Virtuales, que entró en vigor el 1 de enero de 2026. Esto representa un cambio significativo de política para Turkmenistán, una ex república soviética en Asia Central con una población de unos 7,6 millones de habitantes y una fuerte dependencia de las exportaciones de gas natural, principalmente a China. El país también está desarrollando un gasoducto para suministrar gas a Afganistán, Pakistán e India.
La nueva ley incorpora las criptomonedas al derecho civil como propiedad digital, permitiendo a individuos y empresas poseer, mantener y comerciarlas a través de canales con licencia. Sin embargo, las monedas digitales no se reconocen explícitamente como moneda de curso legal, lo que significa que no pueden utilizarse para pagos, salarios o transacciones oficiales. Solo empresas registradas y emprendedores aprobados pueden dedicarse a la minería o operar intercambios, requiriendo licencias de autoridades como el Banco Central, el Gabinete de Ministros y el Ministerio de Finanzas y Economía.
Las operaciones están sujetas a una estricta supervisión: las entidades con licencia deben cumplir con las normas contra el blanqueo de capitales, almacenar la mayoría de los activos en billeteras frías, pagar impuestos e informar de sus actividades a los reguladores. La minería o los intercambios sin licencia siguen siendo ilegales, con sanciones por infracciones, y las autoridades pueden suspender o revocar licencias. El acceso a internet en Turkmenistán, fuertemente controlado por el Gobierno, añade otra capa de restricción a estas actividades.
Este enfoque regulado contrasta con las prohibiciones en algunos países vecinos, pero se alinea con los marcos en Uzbekistán y Kazajistán. La medida busca atraer inversión y reducir la dependencia del gas, aunque la adopción probablemente será limitada dada la aislamiento de la nación y las estrictas normas de entrada, incluidas las visadas electrónicas introducidas en abril de 2024.