El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido cesar a Antonio Hernández, mano derecha de Francisco Salazar en La Moncloa, tras las denuncias de acoso sexual contra este último. La medida, acordada con Hernández, se hará efectiva en el Consejo de Ministros del martes. Además, María Jesús Montero lo expulsa de la ejecutiva del PSOE en Andalucía.
Pedro Sánchez ha tomado la decisión de destituir a Antonio Hernández de su cargo como director del Departamento de Coordinación Política en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Hernández, considerado la mano derecha de Francisco Salazar, asesor clave en análisis y estrategia electoral en La Moncloa, deja su puesto en medio de la crisis desatada por las denuncias de acoso sexual y abuso de poder presentadas por dos trabajadoras del complejo presidencial contra Salazar en julio de 2025.
La salida de Hernández, adelantada por elDiario.es y confirmada por fuentes del Ejecutivo, ha sido acordada con él y se formalizará el martes en el Consejo de Ministros. Fuentes gubernamentales destacan que, aunque Hernández niega haber protegido a Salazar, su posición se volvió insostenible tras la publicación de las denuncias, en las que una de las víctimas lo acusa de actuar como cómplice, realizando 'luz de gas' para minimizar los comportamientos de su jefe.
Paralelamente, la vicepresidenta primera y secretaria general del PSOE en Andalucía, María Jesús Montero, ha expulsado a Hernández de la ejecutiva regional, donde era responsable de la Secretaría de Datos, Análisis y Prospectiva. Montero, candidata a la Presidencia de la Junta en las elecciones de junio, admitió el sábado que el caso se ha gestionado 'muy mal' y que el partido no ha acompañado adecuadamente a las víctimas.
Sánchez rompió su silencio el sábado en el Congreso, asumiendo 'en primera persona' la responsabilidad por el 'error en la velocidad de la interacción' con las denunciantes, a las que el PSOE no contactó pese a las quejas registradas en su canal antiacoso. El líder socialista negó connivencia con Salazar y se comprometió a acelerar el expediente contra él, aunque rechazó llevar el caso a la fiscalía por tratarse de denuncias anónimas. Esta crisis ha generado malestar interno en el PSOE, con críticas de figuras como Adriana Lastra por la inacción de la dirección.