Investigadores y voluntarios de todo el mundo están ampliando proyectos para restaurar los bosques de algas kelp, duramente afectados por el aumento de las temperaturas oceánicas. Los esfuerzos se centran en la eliminación de erizos de mar y el desarrollo de variedades de algas resistentes al calor. Estas iniciativas buscan revertir unas pérdidas que han alcanzado entre el 40 y el 60 por ciento en las últimas décadas.
En Columbia Británica, voluntarios de la Nación Haida recolectan erizos de mar púrpura para proteger los lechos de algas restantes. Se llevan a cabo trabajos similares a lo largo del Gran Arrecife del Sur de Australia, donde los equipos eliminan los erizos antes de replantar algas kelp doradas.
En California, grupos de expertos monitorean las algas mediante satélites y drones mientras prueban nuevas trampas para erizos. The Nature Conservancy estima que los bosques de algas aportan 250 millones de dólares en valor económico anual al estado a través de la pesca y el turismo.
Los programas de reproducción en Estados Unidos, China y Australia buscan variedades de algas que puedan sobrevivir en aguas más cálidas. Corea del Sur ya ha restaurado más de 71,000 acres a través de proyectos a gran escala. Japón gestiona más de 700 sitios de restauración centrados en las algas kombu.
Los expertos señalan que, sin una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la recuperación a largo plazo sigue siendo difícil a medida que aumentan las olas de calor marinas.