Los investigadores están transformando materiales alimentarios desechados en recursos valiosos para la agricultura sostenible y posibles aplicaciones médicas. Cuatro nuevos estudios publicados en revistas de la ACS destacan usos para pulpa de remolacha azucarera, fibras de coco, hojas verdes de rábano y hojas de remolacha. Estos hallazgos buscan reducir el desperdicio mientras proporcionan alternativas ecológicas.
Los residuos alimentarios, a menudo vistos como simples restos, tienen un potencial sin explotar según investigaciones científicas recientes. En estudios publicados en 2025 en revistas de la American Chemical Society, los científicos exploraron formas de convertir subproductos como la pulpa de remolacha azucarera y las verduras verdes en compuestos beneficiosos.
Un estudio en el Journal of Agricultural and Food Chemistry examinó la pulpa de remolacha azucarera, que constituye alrededor del 80% de la remolacha después de la extracción de azúcar. Los investigadores la transformaron en carbohidratos que activan las respuestas inmunes naturales de las plantas. Cuando se aplicaron al trigo, estos compuestos protegieron contra infecciones fúngicas como el mildiu polvoso, reduciendo potencialmente la dependencia de pesticidas sintéticos. El trabajo fue liderado por Camille Carton y colegas, incluyendo a Josip Šafran y Sangeetha Mohanaraj, con hallazgos detallados en un DOI: 10.1021/acs.jafc.5c05099.
Otra investigación en ACS Omega se centró en fibras de coco procesadas por milpiés, creando 'millicompost'. Combinado con otros materiales vegetales, esta mezcla apoyó el crecimiento de plántulas de pimiento morrón tan efectivamente como el musgo de turba tradicional, que se obtiene de humedales frágiles. Autores como Luiz Fernando de Sousa Antunes y André Felipe de Sousa Vaz enfatizaron su rol en la agricultura urbana, publicado con DOI: 10.1021/acsomega.5c06388.
Las hojas verdes de rábano, típicamente desechadas, resultaron nutritivas en una revisión también en el Journal of Agricultural and Food Chemistry. Ricas en fibra, polisacáridos y antioxidantes, promovieron microbios intestinales beneficiosos en estudios de laboratorio y animales, sugiriendo beneficios para la salud digestiva humana. Wonchan Yoon, Miri Park y equipo reportaron esto en DOI: 10.1021/acs.jafc.5c08263.
Finalmente, una investigación en ACS Engineering Au describió la encapsulación de extractos de hojas de remolacha en micropartículas usando un biopolímero comestible mediante atomización asistida supercrítica. Estas partículas mostraron mayor estabilidad y actividad antioxidante en comparación con extractos no recubiertos, adecuadas para alimentos, cosméticos y farmacéuticos. Leonardo de Freitas Marinho y Stefania Mottola contribuyeron a esto, con DOI: 10.1021/acsengineeringau.5c00044.
Estos estudios demuestran colectivamente el rol de los residuos alimentarios en la sostenibilidad, aunque aplicaciones más amplias requieren pruebas adicionales.