SpaceX, de Elon Musk, ha adquirido su startup de IA xAI, un movimiento anunciado el 2 de febrero que busca integrar la infraestructura espacial con inteligencia artificial. La fusión resalta la visión de Musk de aprovechar la energía solar en órbita para alimentar sistemas de IA intensivos en energía. Los críticos cuestionan la viabilidad de lanzar centros de datos al espacio.
Elon Musk anunció el 2 de febrero que SpaceX adquiriría xAI, su empresa de inteligencia artificial. Aunque muchos medios describieron el acuerdo como un reajuste corporativo o un salvavidas financiero para xAI, las declaraciones de Musk apuntan a una ambición más amplia: crear un sistema integrado verticalmente que combine energía, computación, infraestructura espacial e IA. En diciembre, Musk enfatizó el potencial de las industrias basadas en el espacio, declarando: «Las industrias basadas en el espacio superarán con creces el valor de toda la Tierra, dado que podrías aprovechar aproximadamente 100.000 veces más energía que la Tierra y aún así usar menos de una millonésima de la energía del Sol». Describió a la Tierra como un cuello de botella y al espacio como la clave para una mayor capacidad de procesamiento. Apenas diez días antes del anuncio, Musk insinuó la escala de sus planes: «Si aprovechamos incluso una milmillonésima del poder del Sol para IA/robótica, será un retorno de 1000X. El dinero no significará mucho en ese punto». Las crecientes demandas energéticas de la IA subrayan la necesidad de innovación. Goldman Sachs proyecta que la demanda de energía de los centros de datos aumentará un 50% para 2027 y más del 165% para 2030. El entrenamiento de modelos avanzados requiere vastos clústeres de GPU, con el enfriamiento planteando desafíos significativos; por ejemplo, el último chip de Nvidia está optimizado para una mejor eficiencia energética. La estrategia de Musk implica que SpaceX construya redes de energía orbitales. Dos días antes de la fusión, SpaceX presentó una solicitud ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para lanzar un masivo centro de datos orbital utilizando cohetes reutilizables para desplegar una constelación de satélites alimentados por energía solar. Según SpaceX, estas instalaciones tendrían bajos costos de mantenimiento y luz solar constante, ya que «siempre hace sol en el espacio». Esto podría satisfacer las necesidades energéticas de xAI, permitiendo cálculos más grandes y resolución de problemas, predice Musk. Persiste el escepticismo. Robert Cyran de Reuters escribió: «Hablar de lanzar centros de datos al espacio suena entre optimista y delirante. Lo mismo podría decirse del valor que los mercados públicos han atribuido hasta la fecha a los esfuerzos corporativos del multimillonario». Comparó la fusión con los fracasos de la burbuja dot-com, calificando la visión de Musk como «esperanzas aún más extravagantes». La entidad combinada está valorada en 1,25 billones de dólares, la mayor empresa tecnológica privada de la historia. Financial Times informa que SpaceX aún apunta a una oferta pública inicial en junio, que podría recaudar hasta 50.000 millones de dólares, la mayor IPO de la historia.