La investigación muestra que las ceremonias para hacer llover parecen ser más comunes y efectivas en regiones donde las sequías aumentan las probabilidades de precipitación. Un análisis de las costumbres en 1290 grupos étnicos respalda este patrón.
El economista José-Antonio Espín-Sánchez de la Universidad de Yale dirigió el estudio, publicado en el Quarterly Journal of Economics. Su equipo comparó informes históricos de rituales con registros climáticos detallados. Los grupos en áreas donde la probabilidad de lluvia aumenta después de días secos mostraron una tasa del 44 por ciento de tales costumbres, en comparación con el 30 por ciento en otros lugares. Ejemplos de esto incluyen las prácticas para invocar dragones en China alrededor del año 1000 d.C. y siete siglos de oraciones católicas especiales en Murcia, España. El estudio señala que los rituales programados cerca del final de las estaciones secas o seguidos por ceremonias repetidas obtienen un éxito aparente debido a los ciclos naturales. Los expertos independientes Simon Papalexiou y Kevin Hong describieron el mecanismo estadístico como plausible. Señalaron tanto la dependencia de la duración real como la sincronización estacional como factores que pueden reforzar la creencia en los rituales. Espín-Sánchez también modeló cómo los líderes que programan ceremonias justo antes de que regrese la lluvia tienen más probabilidades de conservar su influencia, lo que ayuda a que tales prácticas persistan.