La Navidad conmemora el nacimiento de Jesús, pero la fecha del 25 de diciembre no proviene de la Biblia, sino de asociaciones con festivales romanos del solsticio de invierno. Desde el siglo III, los cristianos vincularon esta fecha al nacimiento de Cristo, integrando elementos paganos en la celebración. Con el tiempo, evolucionó hacia una festividad familiar y comercial universal.
La tradición de la Navidad tiene raíces en el relato bíblico del nacimiento de Jesús, aunque la elección del 25 de diciembre surgió de conexiones con antiguas festividades romanas que honraban el solsticio de invierno y el renacimiento simbólico del sol. Según National Geographic, a partir del siglo III, eruditos cristianos empezaron a asociar esta fecha con el nacimiento de Cristo, lo que facilitó su popularización. La Iglesia relacionó el 'sol invicto' romano con el 'hijo de Dios', fusionando prácticas paganas en una liturgia cristiana para distinguirse de ellas.
Otra explicación teológica sitúa la concepción de Jesús el 25 de marzo, lo que colocaría su nacimiento nueve meses después, en diciembre. El historiador cristiano Sextus Julius Africanus promovió esta fecha en el año 221 d.C. Para el siglo IX, la Navidad ya formaba parte de los calendarios religiosos como una conmemoración sagrada en la tradición cristiana.
En la actualidad, la celebración trasciende lo religioso. Aunque el 25 de diciembre es la fecha oficial y un día de descanso en México según la Ley Federal del Trabajo, muchas familias mexicanas destacan la víspera del 24 con cenas y regalos. A principios del siglo XX, según la Enciclopedia Britannica, adquirió un carácter más secular, incorporando costumbres como el intercambio de obsequios, la decoración de hogares y la figura de Santa Claus, impulsando un periodo de consumo significativo. Hoy, simboliza unión familiar, generosidad y esperanza en diversas culturas.