El gobierno argentino abonó US$4200 millones a los tenedores de bonos, dejando apenas más de US$100 millones en su cuenta, según relevamientos privados. En paralelo, realizó una licitación de deuda que cubrió el 98% de sus vencimientos, aunque con tasas de interés que alcanzaron el 49%. Esta operación marca la primera colocación local del año.
El 14 de enero de 2026, el Tesoro Nacional argentino ejecutó un pago significativo a los bonistas por US$4200 millones, lo que redujo drásticamente sus reservas disponibles. De acuerdo con relevamientos privados que monitorean los fondos en la cuenta del Tesoro, tras esta operación quedaron solo un poco más de US$100 millones, minimizando su 'poder de fuego' para futuras maniobras financieras.
En respuesta a este desembolso, la Secretaría de Finanzas llevó a cabo la primera licitación de deuda del año. El gobierno renovó el 98% de sus compromisos vencientes, ofreciendo diversos títulos. Sin embargo, los rendimientos resultantes fueron elevados, con tasas que llegaron hasta el 49%, reflejando las presiones del mercado sobre la sostenibilidad fiscal argentina.
Esta secuencia de eventos subraya los desafíos ongoing en la gestión de la deuda pública. El pago a bonistas asegura el cumplimiento de obligaciones inmediatas, pero deja al Tesoro con márgenes estrechos. La licitación, aunque exitosa en cobertura, convalidó costos de financiamiento altos, lo que podría impactar el presupuesto nacional en un contexto de inflación y recuperación económica incierta.