El físico Jonathan Oppenheim ha propuesto una teoría de gravedad poscuántica que trata el espacio-tiempo como algo fundamentalmente no cuántico. La idea introduce fluctuaciones aleatorias en el flujo del tiempo que podrían conectar la relatividad general con la mecánica cuántica.
Oppenheim, del University College de Londres, argumenta que la gravedad y el espacio-tiempo no necesitan descomponerse en cuantos como las otras fuerzas fundamentales. En cambio, el espacio-tiempo permanece continuo y su interacción con los sistemas cuánticos produce inestabilidades impredecibles en el tiempo a escalas muy pequeñas.
Estas fluctuaciones surgen directamente de las matemáticas de la teoría. Cuando se incluyen en los cálculos cuánticos, reproducen comportamientos observados, como el aparente colapso de un estado cuántico tras su medición.
Comprobar la idea requiere medir pequeñas variaciones en la fuerza gravitatoria entre objetos. Se están construyendo experimentos prototipo, aunque los investigadores estiman que podrían pasar décadas hasta alcanzar la precisión necesaria.
Oppenheim reconoce que la teoría sigue siendo controvertida y señala que pocos colegas la consideran actualmente más probable que otros enfoques de la competencia. No obstante, varios físicos apoyan la realización de las pruebas propuestas, ya que pueden llevarse a cabo en el laboratorio.