Nuevos datos de la misión XRISM indican que los vientos provenientes de agujeros negros supermasivos pueden expulsar gas de galaxias gigantes y limitar la formación de estrellas en el futuro.
La investigadora de la Universidad de Michigan, Xin "Cindy" Xiang, analizó las observaciones de XRISM de la galaxia NGC 4151, ubicada a más de 50 millones de años luz de la Tierra. Los hallazgos muestran que los flujos de salida más intensos ocurren aproximadamente 10.000 segundos después de las erupciones de rayos X, cuando la emisión es dura pero tenue. XRISM, un proyecto conjunto de JAXA, NASA y ESA, fue lanzado en 2023 y comenzó sus operaciones científicas en el otoño de 2024. Su resolución mejorada permitió a Xiang distinguir detalles finos de los flujos de salida del disco de acreción que instrumentos anteriores no pudieron detectar. Xiang presentó los resultados, incluida una nueva métrica de tiempo llamada "cindicity", en la 248.ª reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense en Pasadena. El trabajo respalda la idea de que los vientos de los agujeros negros eliminan el material necesario para la formación de estrellas y puede explicar por qué las galaxias más grandes contienen menos masa estelar de lo que predicen los modelos.