COVID prolongado
Investigación sobre COVID largo apunta a virus persistente, inflamación y microcoágulos —mientras los tratamientos siguen sin demostrarse
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Nuevas síntesis de investigaciones sugieren que el COVID largo —típicamente definido como síntomas que duran al menos dos meses después de la infección por SARS-CoV-2 sin explicación alternativa— puede estar impulsado por procesos superpuestos que incluyen persistencia viral, inflamación crónica y pequeños coágulos sanguíneos. Los científicos dicen que aún no hay tratamientos aprobados basados en evidencia, aunque se están estudiando estrategias de rehabilitación y varios enfoques experimentales, incluida la metformina administrada temprano en la infección.
Un equipo de microbiólogos sugiere que las infecciones que ocurren junto con el SARS-CoV-2 pueden contribuir a algunos casos de COVID largo, posiblemente reactivando patógenos latentes como el virus de Epstein-Barr o alterando el curso de la tuberculosis. Su perspectiva, publicada en eLife, enfatiza que esto sigue siendo una hipótesis y pide estudios grandes y mejores modelos animales para probar si estas coinfecciones ayudan a impulsar síntomas persistentes como fatiga y niebla mental.
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Un ensayo controlado aleatorizado en el Massachusetts General Hospital probó nicotinamida ribósido en dosis altas, un derivado de la vitamina B3, para aumentar los niveles de NAD+ en personas con COVID largo. Aunque las diferencias entre grupos fueron limitadas, los participantes que tomaron el suplemento durante al menos 10 semanas reportaron mejoras en fatiga, sueño, estado de ánimo y algunas medidas de función ejecutiva en comparación con su propia línea base, lo que sugiere beneficios potenciales para algunos individuos a pesar de resultados generales mixtos.