Nuevas síntesis de investigaciones sugieren que el COVID largo —típicamente definido como síntomas que duran al menos dos meses después de la infección por SARS-CoV-2 sin explicación alternativa— puede estar impulsado por procesos superpuestos que incluyen persistencia viral, inflamación crónica y pequeños coágulos sanguíneos. Los científicos dicen que aún no hay tratamientos aprobados basados en evidencia, aunque se están estudiando estrategias de rehabilitación y varios enfoques experimentales, incluida la metformina administrada temprano en la infección.
El COVID largo es descrito cada vez más por los investigadores como una afección multiorgánica que puede persistir durante meses después de una infección inicial por SARS-CoV-2. Un reciente resumen de investigación publicado a través de ScienceDaily indica que la enfermedad puede afectar el cerebro, el corazón, los vasos sanguíneos y el sistema inmunológico, y estima que alrededor de 65 millones de personas en todo el mundo están afectadas. ## Lo que los investigadores piensan que puede estar impulsando los síntomas Los científicos describieron varios mecanismos biológicos que pueden superponerse en el COVID largo: - Virus persistente en el cuerpo después de la infección aguda. - Inflamación de bajo nivel continua, incluida la elevación de marcadores inflamatorios como IL-1β, IL-6 y TNF-α. - Microcoágulos (pequeños coágulos sanguíneos) potencialmente vinculados a interacciones entre la proteína de espiga del virus y la fibrinógeno, lo que podría contribuir a una coagulación anormal y a un deterioro en la degradación de los coágulos. - Hipótesis adicionales que continúan investigándose incluyen autoinmunidad, cambios en las bacterias intestinales (disbiosis) y disfunción mitocondrial. Los investigadores señalan que estas vías podrían ayudar a explicar una amplia gama de problemas reportados, incluyendo disfunción de los vasos sanguíneos, neuroinflamación, fatiga similar a ME/SFC, y problemas metabólicos como la desregulación del azúcar en sangre. ## Atención y rehabilitación Para personas con enfermedad más leve, se recomiendan comúnmente programas de rehabilitación estructurados y dosificación para ayudar a gestionar la actividad diaria y reducir los brotes de síntomas, según el resumen de ScienceDaily. Los expertos advierten generalmente que los pacientes —especialmente aquellos con empeoramiento de síntomas post-esfuerzo— no deben asumir que es seguro superar la fatiga con ejercicio sin supervisión. ## Terapias en estudio Aún no hay cura probada para el COVID largo, y muchos tratamientos propuestos siguen respaldados principalmente por estudios pequeños o preliminares. - Metformina durante la infección aguda: Un ensayo aleatorizado (COVID-OUT) informó que el tratamiento ambulatorio temprano con metformina se asoció con un riesgo 41,3% menor de diagnóstico de COVID largo durante 10 meses de seguimiento. - Antivirales y riesgo de COVID largo: La evidencia es mixta. Algunos estudios no han encontrado reducción clara en el riesgo de COVID largo con nirmatrelvir/ritonavir (Paxlovid) en ciertas poblaciones ambulatorias vacunadas, mientras que otras investigaciones observacionales han sugerido beneficios para síntomas o subgrupos específicos. - Ensitrelvir: Un análisis exploratorio de un ensayo de fase 3 informó reducciones numéricas frente a placebo en el riesgo de carga de síntomas persistentes en múltiples puntos de seguimiento, pero los intervalos de confianza fueron amplios y cruzaron el no efecto, subrayando la incertidumbre. ## Vacunación y COVID largo Las revisiones sistemáticas y evaluaciones de salud pública generalmente encuentran que la vacunación antes de la infección reduce —pero no elimina— el riesgo de desarrollar COVID largo. Las revisiones han estimado una reducción relativa general del riesgo del orden de aproximadamente 20% a 30%, aunque los resultados varían entre estudios y definiciones, y la evidencia es menos cierta para efectos específicos de refuerzos. ## Lo que sigue siendo incierto Los investigadores enfatizan que muchas ideas prometedoras —desde fármacos antiinflamatorios y estrategias de anticoagulación hasta enfoques dirigidos al microbioma y otras terapias experimentales— aún requieren ensayos clínicos grandes y bien controlados. Mientras tanto, los clínicos suelen recomendar atención multidisciplinaria enfocada en el manejo de síntomas, rehabilitación adaptada a la tolerancia y monitoreo de complicaciones específicas de órganos.