El Collectif 1ᵉʳ janvier propone convertir el 1 de enero en un día nacional de reconocimiento para los trabajadores inmigrantes de posguerra, conocidos como 'zéro-un'. Estos hombres y mujeres de África, el sur de Europa y Asia reforzaron la fuerza laboral de Francia sin fechas de nacimiento conocidas, con el Estado asignando el 1 de enero en sus documentos de identidad.
Los 'zéro-un' se refieren a los trabajadores inmigrantes que llegaron a Francia tras la Segunda Guerra Mundial para cubrir la escasez de mano de obra. Principalmente de África, el sur de Europa y Asia, ayudaron a la reconstrucción del país. Careciendo de prueba de sus fechas de nacimiento, las autoridades francesas asignaron el 1 de enero como su cumpleaños en los documentos de identidad.
En 1964, Pierre Bideberry, director nacional de la Oficina de Inmigración, estimó casi 3 millones de extranjeros trabajando en Francia. Sin embargo, no existe un censo oficial que registre el número exacto de estos 'zéro-un'.
En este contexto, el Collectif 1ᵉʳ janvier —compuesto por investigadores, artistas, activistas e intelectuales— lanza una campaña para convertir esta fecha simbólica en un día nacional de reconocimiento. Latifa Oulkhouir, periodista y miembro del colectivo, subraya la necesidad de honrar estas contribuciones olvidadas. La propuesta busca rendir tributo a estas figuras invisibles en la historia migratoria de Francia, destacando su papel vital en el crecimiento económico de la nación.
Aunque la iniciativa es reciente, se inscribe en esfuerzos más amplios para reconocer el impacto de los inmigrantes en la sociedad francesa, incluso sin datos oficiales sobre la escala del fenómeno.