Un nuevo análisis de Arccos revela que la mayor diferencia entre los golfistas de hándicap bajo y alto radica en evitar errores graves desde el tee, más que en acertar en la calle.
Los jugadores con hándicap bajo aciertan cerca del 50 por ciento de las calles, en comparación con el 40 por ciento de aquellos con hándicap superior a 30. La verdadera distinción aparece en los golpes desviados que conllevan penalizaciones o tiros de recuperación.