A pesar de la prohibición legal, los panaderos y floristas independientes podrán contratar personal el viernes 1 de mayo. La decisión del gobierno, basada en instrucciones a los inspectores de trabajo, está causando confusión entre los propietarios de los comercios. Paul Boivin señaló que «légalement, rien n’a changé».
El 1 de mayo, día festivo pagado según el código laboral y la ley del 30 de abril de 1947, está reservado tradicionalmente a establecimientos de actividad continua como hospitales, transporte y hoteles. Las tiendas de barrio, como panaderías y floristerías, se enfrentaban anteriormente a multas si abrían.
En 2026, tras archivar un proyecto de ley para ampliar el trabajo el 1 de mayo bajo la presión de los sindicatos, Sébastien Lecornu ofreció cierto margen de maniobra. El 17 de abril, el primer ministro garantizó instrucciones a los inspectores de trabajo para tolerar la apertura de las tiendas de barrio, sin modificar la ley.
Paul Boivin, delegado general de los empresarios panaderos, destaca que esto genera inseguridad jurídica. Los propietarios de los comercios expresan una mezcla de alivio, desconfianza e indignación ante esta tolerancia extraoficial.
Esta decisión es un ejemplo de los bloqueos franceses: una ley rígida eludida por una tolerancia que fomenta la inseguridad, según el editorialista Gaëtan de Capèle.