Las autoridades de la ciudad de Iloilo están intensificando el cumplimiento de las normas que prohíben la venta de frutas, verduras, huevos, carne y platos típicos cerca de los mercados públicos. La tensión aumentó durante los operativos del 10 y 11 de abril, donde los vendedores sufrieron la incautación de sus mercancías. Los bolanteros exigen acuerdos más justos, mientras que los funcionarios explican el propósito de las medidas.
La Oficina de Empresas Económicas Locales (LEEO, por sus siglas en inglés) de la ciudad de Iloilo está aumentando la aplicación del Código de Mercados y Mataderos de 2009, que prohíbe la venta de productos frescos fuera de los mercados públicos o en un radio de 100 metros. Los bolanteros deben actuar únicamente como mayoristas en las zonas de descarga designadas, señala la LEEO. Estas medidas más estrictas se aplicaron tras la reapertura en noviembre de 2025 de los mercados Terminal y Central, remodelados mediante una asociación público-privada con SM Prime Holdings. La noche del 10 de abril, en la calle Fuentes, se produjo un altercado entre los vendedores y el personal de la LEEO, la Unidad Antiestablecimientos y la policía. Los funcionarios confiscaron mercancías al joven de 21 años Christian Cajandab, de Cabatuan, incluyendo rábanos y calabazas de peregrino. "Llegaron sin previo aviso y se llevaron nuestras mercancías inmediatamente", declaró. Cyril Labos, de 26 años y proveniente de San Rafael, evitó pérdidas pero destacó las dificultades de esquivar los operativos. El 11 de abril, Inday, de Lanit, Jaro —madre de 10 hijos— perdió su calabaza mientras esperaba transporte. Los vendedores piden que se permitan las ventas nocturnas diarias en el mercado Terminal. La LEEO introdujo jornadas de mercado rotativas en seis mercados para los más de 300 bolanteros registrados, reservando 200 puestos dentro del mercado Terminal. La jefa de la LEEO, Maricel Mabaquiao, describió el sistema como beneficioso tanto para el orden como para la competencia justa. Los vendedores, sin embargo, citan el hacinamiento y la intensa rivalidad. La alcaldesa Raisa Treñas-Chu prometió mantener el diálogo: "Aplicaremos la ley con firmeza, pero con justicia y comprensión".