El aumento de los precios del combustible está dejando en tierra a más pescadores en Filipinas, reduciendo las capturas diarias y amenazando la seguridad alimentaria, según declararon testigos en una audiencia del Senado el 8 de abril.
"Nuestras operaciones pesqueras trabajan hoy al límite", afirmó Kenrick Teng, de la Socsksargen Federation of Fishing & Allied Industries Inc., durante una audiencia en el Senado sobre el impacto de la crisis mundial del petróleo en agricultores y pescadores.
Teng señaló que más de 69,000 pescadores y más de 279,000 trabajadores auxiliares dependen del sector pesquero en su región. "Cuando los barcos se detienen, la oferta disminuye", añadió. "Y todos sabemos lo que sigue: presión sobre la seguridad alimentaria".
Jayson Cainglet, del grupo agrícola Sinag, señaló que casi la mitad de los pescadores encuestados la semana pasada en Cavite, Bataan, Zambales y Pangasinan han dejado de pescar. "Aquellos que aún pueden zarpar consiguen entre cinco y 10 kilos porque no pueden alejarse", afirmó.
Por su parte, la producción diaria de atún ha caído de 830 toneladas métricas a 580, según Francisco Buencamino, director ejecutivo de la Tuna Canners Association of the Philippines. Dos empresas conserveras han suspendido sus operaciones. Buencamino solicitó protección gubernamental para los exportadores de atún con el fin de salvaguardar sus contratos.