El déficit comercial de Brasil con Estados Unidos saltó de US$ 283 millones en 2024 a US$ 7.500 millones en 2025, multiplicándose por 26 tras las medidas arancelarias impuestas por el presidente Donald Trump. Esto marca el 17º año consecutivo en que el flujo de mercancías favorece a los estadounidenses, con exportaciones brasileñas cayendo un 6,6 % e importaciones subiendo un 11 %. Funcionarios brasileños atribuyen parte del impacto a los aranceles, pero también a factores económicos internos y menor demanda de petróleo.
El desequilibrio comercial entre Brasil y Estados Unidos empeoró significativamente en 2025, impulsado por las políticas proteccionistas de Donald Trump. Las exportaciones brasileñas a EE. UU. totalizaron US$ 37.000 millones, un 6,6 % menos que en 2024, mientras que las importaciones de productos estadounidenses alcanzaron US$ 45.000 millones, un 11 % más.
Herlon Brandão, director del Departamento de Estadísticas y Estudios del Comercio Exterior del Mdic, destacó el efecto de los aranceles: «Sí influyó. Observamos un aumento en las exportaciones a Estados Unidos hasta mediados de año, luego hubo caídas mensuales». Sin embargo, señaló otros factores, como el crecimiento de la economía brasileña que impulsa la demanda de máquinas y equipos estadounidenses, y la expansión de la producción de petróleo de EE. UU., reduciendo la necesidad de importaciones de barriles brasileños. «La caída no está totalmente afectada por los aranceles porque vimos reducciones [en ventas] en varios productos no impactados por el aumento arancelario; por ejemplo, el petróleo. Pero otros cayeron; por ejemplo, madera y máquinas», explicó.
La secuencia de medidas arancelarias comenzó en febrero de 2025 con tasas del 25 % sobre importaciones de acero y aluminio. En julio, Trump envió una carta a Lula anunciando un arancel del 50 % sobre todas las exportaciones brasileñas a partir del 1 de agosto, citando una supuesta «cacería de brujas» contra Jair Bolsonaro y déficits insostenibles. El decreto, sin embargo, incluyó unas 700 excepciones, eximiendo el 43 % del valor exportado, como derivados de petróleo, arrabio, aviación civil y jugo de naranja, pero no carne, café ni pescado.
Avances posteriores incluyeron la eliminación del arancel del 10 % sobre celulosa en septiembre y del 40 % sobre más de 200 productos agrícolas como carne y café en noviembre.
El vicepresidente Geraldo Alckmin enfatizó las negociaciones en curso: «El trabajo continúa y se acelerará». Notó reducciones en las tasas, del 37 % de productos gravados al 50 % al 22 %, y destacó la buena relación entre Lula y Trump, con potencial para asociaciones en tierras raras, grandes tecnológicas y centros de datos, aprovechando la abundante energía renovable de Brasil para inteligencia artificial. Alckmin también comentó la detención de Nicolás Maduro por la administración Trump, expresando esperanzas de recuperación para Venezuela sin vincularla directamente al comercio bilateral.