Las autoridades aduaneras chinas han intensificado las inspecciones sobre sake japonés y productos alimenticios importados, lo que provoca retrasos en los procedimientos de despacho. Fuentes comerciales indican que las medidas comenzaron en noviembre tras las declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi sobre una posible contingencia en Taiwán, en lo que parece un esfuerzo por aumentar la coacción económica contra Japón. Las exportaciones de sake japonés a China alcanzaron los 11.670 millones de yenes en 2024, el máximo de cualquier país o región.
Informes de Pekín indican que las aduanas chinas han endurecido las inspecciones sobre importaciones de sake japonés y alimentos, duplicando casi los tiempos de despacho. En el puerto de Tianjin, las tasas de inspección aleatoria han pasado del 5% habitual al 100%, extendiendo los procedimientos a cerca de un mes. Se han observado retrasos similares en el puerto de Shanghái, posiblemente debido a documentos adicionales requeridos o procesos de inspección paralizados.