Un día después del anuncio chino de una prohibición de exportaciones de bienes de doble uso a Japón, las restricciones entraron en vigor el 7 de enero, amenazando los flujos comerciales establecidos en medio de tensiones crecientes por las declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi sobre Taiwán. Japón protestó la medida como 'inaceptable' y ahora evalúa las repercusiones más amplias de la extensa lista de productos militar-civiles afectados.
Las restricciones chinas a las exportaciones de bienes de doble uso a Japón, anunciadas el 6 de enero y efectivas el 7 de enero, afectan a una amplia gama de artículos con usos militares y civiles, incluidos tierras raras esenciales para semiconductores, drones y aplicaciones de defensa. Esto sigue a las declaraciones de noviembre de la primera ministra Sanae Takaichi, que enmarcaron un posible ataque a Taiwán —considerado por Pekín como su territorio— como una amenaza existencial para Japón. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón protestó de inmediato, con el director general Masaaki Kanai calificando la prohibición de 'extremadamente lamentable' y desviada de las normas internacionales durante una reunión el 6 de enero con funcionarios de la embajada china. Pasos retaliatorios previos incluyeron instar a los ciudadanos chinos a evitar Japón y suspender las importaciones de mariscos japoneses. A diferencia de esas medidas, esta prohibición —que cubre alrededor de 1.100 ítems de la lista de control de exportaciones de China— podría infligir mayores daños económicos, especialmente dada la cuota del 60% de China en los suministros de tierras raras de Japón a pesar de la diversificación. Los funcionarios la describen como potencialmente simbólica para presionar a Takaichi internamente, evocando la disputa sobre tierras raras de 2010. Las autoridades japonesas están evaluando las disrupciones al comercio bilateral, que vio un aumento del 35% en las exportaciones de tierras raras en noviembre, mientras consideran respuestas en medio de un presupuesto de defensa récord de 9 billones de yenes. El episodio subraya cómo las fricciones por Taiwán están weaponizando los lazos económicos, incrementando la incertidumbre regional.