En la provincia de Hebei, en el norte de China, los ancianos rurales soportan inviernos gélidos sin calefacción, incapaces de pagar el gas natural debido a las bajas pensiones. Un reciente informe destaca esta crisis y urge acción inmediata. Expertos piden reformas en las pensiones para abordar la desigualdad estructural.
Un informe de Farmers’ Daily declaró: “Los problemas de calefacción rural en Hebei no pueden esperar más”. Describió una realidad alarmante en partes del norte de China: ancianos aldeanos que prefieren tiritar en temperaturas heladas antes que encender sus calefactores, porque simplemente no pueden permitírselo. Para muchos lectores urbanos, esto puede sonar inverosímil. Para millones de ancianos rurales, es rutina.nnEl problema surge de los programas de calefacción ‘del carbón al gas’ destinados a reducir el uso de carbón y cambiar al gas natural. En sus primeros años, generosas subvenciones gubernamentales amortiguaron la transición. Con el tiempo, esas subvenciones se han reducido, mientras que los precios del gas han subido. Para los ancianos agricultores que viven con pensiones de aproximadamente 100 a 200 yuanes (28,65 dólares estadounidenses) al mes –apenas suficientes para cubrir necesidades básicas–, la calefacción se ha vuelto inalcanzable.nnHu Xijin, exeditor de Global Times, sugirió financiar la reforma de pensiones recortando los reembolsos de impuestos a las exportaciones y propuso elevar las pensiones mensuales por encima de los 600 yuanes. Sus partidarios aplaudieron su franqueza; los críticos cuestionaron su viabilidad y prioridades fiscales. El debate reveló cuán sin resolver e incómodo sigue siendo el problema, afectando la estabilidad social y la equidad.