El 11 de mayo, la nave de carga Tianzhou 10 se lanzó con éxito, llevando consigo modelos de embriones humanos al espacio. Esto marca el primer experimento in situ del mundo que explora cómo la microgravedad y la radiación cósmica afectan el desarrollo humano temprano.
Los modelos fueron creados en un laboratorio utilizando células madre. Imitan la estructura de un embrión humano temprano natural, pero no pueden convertirse en un ser humano. Cubren la etapa de desarrollo desde el día 14 hasta el 21 después de la fecundación, una ventana crítica en la que se forman los componentes básicos de los futuros órganos.
Yu Leqian, profesor del Instituto de Zoología de la Academia China de Ciencias y director del proyecto, afirmó que el objetivo es explorar cómo reacciona la vida ante la ausencia repentina de gravedad. Los modelos completarán cinco días de desarrollo en órbita antes de ser congelados para su regreso a la Tierra.
El estudio comparará el desarrollo espacial y terrestre para evaluar qué tan bien los modelos sustituyen a los embriones naturales. También tiene como objetivo revelar los riesgos reproductivos durante la habitabilidad espacial a largo plazo. Dos tipos de modelos se centran en las etapas de periimplantación y perigastrulación.