El Hukeda-2, un satélite comercial con un brazo robótico flexible similar al tentáculo de un pulpo, fue lanzado el lunes para realizar pruebas de reabastecimiento en órbita baja, según informaron los medios estatales. Desarrollado conjuntamente por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hunan y Suzhou Sanyuan Aerospace Technology, simulará el proceso completo, desde la aproximación hasta el simulacro de transferencia.
El lunes, China lanzó el Hukeda-2, un satélite comercial equipado con un novedoso brazo robótico flexible diseñado para probar la tecnología de reabastecimiento en órbita baja. Informaron los medios estatales: "A diferencia de los brazos robóticos rígidos utilizados habitualmente en las estaciones espaciales, éste está diseñado más bien como la trompa de un elefante o el tentáculo de un pulpo. Puede doblarse suavemente a lo largo de su longitud, lo que lo hace más flexible y capaz de adaptarse mejor a medida que se acerca a un objetivo". Desarrollado conjuntamente por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hunan y Suzhou Sanyuan Aerospace Technology, el satélite realizará una serie de pruebas simuladas de reabastecimiento, validando todo el proceso, desde la aproximación y la identificación hasta el acoplamiento y el simulacro de transferencia. Hukeda-2 también pondrá a prueba una posible solución para las órbitas cada vez más saturadas de la Tierra: un dispositivo a bordo que puede inflarse hasta convertirse en una esfera ultraligera de unos 2,5 metros de diámetro. Al aumentar drásticamente la resistencia atmosférica, los investigadores esperan que los satélites que de otro modo tardarían décadas en retroceder y quemarse puedan volver a entrar en la atmósfera terrestre en el plazo de un año. Con el creciente número de megaconstelaciones, como Starlink de SpaceX, estas tecnologías están llamadas a desempeñar un papel clave en la prolongación de la vida útil de los satélites, la gestión más eficiente del espacio orbital y la reducción del coste de las operaciones espaciales. Cheng Lei, director de investigación y desarrollo de Sanyuan Aerospace, afirmó que la tecnología de repostaje en órbita "podría transformar la economía espacial".