La ONU estableció el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción en 2003 con la adopción de la Convención UNCAC. Esta fecha simboliza el rechazo mundial a la corrupción, que causa pérdidas de billones de dólares anuales y agrava desigualdades. En México, la fiscalización superior juega un rol clave en la prevención mediante auditorías y herramientas digitales.
La corrupción, definida como prácticas negativas en el uso de recursos públicos para beneficios privados, no es un fenómeno aislado sino un síntoma de fallas en la gobernanza e instituciones. Su impacto erosiona la legitimidad gubernamental, distorsiona la asignación de recursos y perpetúa la pobreza, según análisis especializados.
La fiscalización superior, a través de Entidades de Fiscalización Superiores (EFS) como la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en México, ofrece control externo para una buena gobernanza. Estas entidades promueven la rendición de cuentas y previenen el desvío de recursos mediante auditorías preventivas, enfocadas en reducir riesgos en lugar de solo castigar.
Enfrentando desafíos, la ASF ha impulsado innovaciones como la digitalización, el uso de big data e inteligencia artificial para decisiones eficaces. Esto fortalece la cooperación con organizaciones como OLACEFS e INTOSAI, y acerca la institución a entes públicos y sociedad.
El Día Internacional contra la Corrupción revitaliza la agenda para fortalecer EFS con inversión en capacitación y tecnología, transitando de enfoques reactivos a proactivos. Así, la fiscalización superior construye sociedades transparentes y restaura la confianza ciudadana, promoviendo el uso correcto de recursos públicos en países en desarrollo.