La Autoridad de Competencia publicó una opinión el 10 de febrero criticando la opacidad de los márgenes y precios en el sector alimentario de Martinica, donde los bienes son un 40 % más caros que en la Francia metropolitana. El Grupo Bernard Hayot, principal actor en el comercio minorista ultramarino, está en el centro de estas preocupaciones. El organismo reclama mayor transparencia para combatir el alto coste de vida.
La Autoridad de Competencia publicó una opinión el 10 de febrero, encargada por el Gobierno a principios de 2025, sobre los precios y márgenes en el sector alimentario de Martinica. Según el documento, los precios de los alimentos allí son aproximadamente un 40 % más altos que en la Francia metropolitana, una diferencia que sigue ampliándose. El organismo apunta a la persistente «opacidad» en los márgenes aplicados por mayoristas-importadores y actores integrados del comercio minorista, como el Grupo Bernard Hayot (GBH), Parfait, CréO y SAFO. nnEl GBH, principal grupo de distribución de Martinica con una facturación de 5000 millones de euros y 18 000 empleados en todo el mundo, se ha convertido en sinónimo del alto coste de vida en los territorios de ultramar. Como principal empleador privado en estas áreas, afronta una tormenta sin precedentes. Benoît Cœuré, presidente de la Autoridad, expresó su satisfacción por «contribuir con nuevos datos al debate público sobre la comprensión de la rentabilidad del sector». Admitió, no obstante, resultados mixtos, destacando estructuras oligopolísticas en todos los niveles de la cadena de suministro, desde la salida de un contenedor de harina de Le Havre hasta las ventas en tienda, con 14 pasos. nnLos «costes de aproximación» para transportar mercancías a las islas representan cerca del 70 % de los sobrecostes, según el GBH y confirmado por la Autoridad. En enero de 2025, el ministro Manuel Valls acusó al GBH de «asfixiar» la economía ultramarina. Un informe de 2024 de Pierre Egéa y Frédéric Monlouis-Félicité ya había alertado de una acción insuficiente contra los oligopolios, erosionando la confianza en el Estado. La opinión exige más información y recursos para combatir esta opacidad.