El exmagistrado de la Corte Suprema, Antonio Carpio, señaló que las maniobras navales internacionales en el mar de Filipinas Occidental reconocen las reclamaciones de Filipinas bajo el fallo arbitral de 2016. Declaró esto durante una entrevista con ANC el 1 de abril, a pesar de que China rechaza dicha decisión. Carpio indicó que esto no llega a ser una implementación plena debido a la falta de voluntad política de Filipinas.
En una entrevista con ANC el miércoles 1 de abril, Carpio afirmó que las operaciones navales extranjeras en la zona se basan en el fallo arbitral de 2016. "Estados Unidos realiza ejercicios navales y hacen referencia al laudo arbitral", declaró. Añadió que el fallo impide que China reclame la línea de los nueve trazos como su frontera internacional, mientras Estados Unidos y sus aliados llevan a cabo operaciones de libertad de navegación invocando el fallo. Según Carpio, estas acciones significan un reconocimiento pero no una ejecución completa, citando la incapacidad de Filipinas para desarrollar los recursos en Reed Bank. Comparó a Filipinas con Malasia e Indonesia, países que continúan con la exploración en sus zonas económicas exclusivas a pesar de las objeciones chinas, respaldados por Estados Unidos y Australia. "No es una ejecución completa porque no podemos extraer el gas en Reed Bank, ya que no tenemos la voluntad política de enviar nuestro barco perforador allí, escoltado por nuestra marina, a diferencia de Malasia e Indonesia", explicó. Filipinas ha rechazado ofertas de dicho apoyo. Filipinas, Estados Unidos y sus aliados realizan regularmente ejercicios navales conjuntos en el mar de Filipinas Occidental, incluida la 14.ª Actividad Cooperativa Marítima Multilateral celebrada del 15 al 16 de febrero, en la que participó Australia. El 26 de marzo, el presidente Ferdinand Marcos Jr. firmó la Orden Ejecutiva 111, adoptando nombres locales para más de 100 características en el grupo de islas Kalayaan. El área sigue siendo un punto crítico de tensiones entre buques chinos y filipinos, a pesar de que un tribunal en 2016 invalidó las expansivas reclamaciones de Pekín.