Los diputados franceses adoptaron el viernes por la noche una enmienda que modifica el impuesto sobre el patrimonio inmobiliario (IFI) para transformarlo en un 'impuesto sobre la riqueza improductiva' durante la revisión del proyecto de ley de finanzas para 2026. Presentada por Jean-Paul Mattei (MoDem) y subenmendada por Philippe Brun (PS), el texto recibió 163 votos a favor frente a 150, gracias a una alianza entre PS, RN y MoDem. Esta medida marca un retorno parcial al principio del antiguo impuesto sobre el patrimonio, abolido en 2018.
La enmienda n.º I-3379, presentada por el diputado MoDem Jean-Paul Mattei, de Pyrénées-Atlantiques, busca reformar en profundidad el IFI, introducido en 2018 para reemplazar el impuesto sobre el patrimonio (ISF). Actualmente, el IFI grava el valor neto de los bienes inmuebles que superan los 1,3 millones de euros, excluyendo las inversiones financieras. El nuevo sistema amplía la base a la llamada 'riqueza improductiva', que podría incluir activos como joyas, cuentas de ahorro o obras de arte, al tiempo que protege los activos profesionales, las inversiones en pymes y concede una reducción de un millón de euros en la residencia principal.
La votación, celebrada el viernes 31 de octubre de 2025 en la Asamblea Nacional, reveló una coalición inesperada: 163 votos favorables, principalmente de socialistas, Rassemblement National (RN) y MoDem, frente a 150 de La France Insoumise (LFI) y el campo presidencial de Renaissance. 'Se ha adoptado un nuevo ISF', se alegró en X el primer secretario del PS, Olivier Faure. El diputado RN Jean-Philippe Tanguy lo calificó de 'gran victoria' para la justicia fiscal, protegiendo la economía productiva y el inmobiliario familiar, un concepto inspirado en Marine Le Pen.
Marc Fesneau, presidente del grupo MoDem, defendió la enmienda como un compromiso equilibrado, distinguiendo la tributación entre activos útiles para el crecimiento y las rentas: 'El impuesto sobre la riqueza improductiva no es el anterior [ISF] ni el de RN. Es el impuesto sobre la riqueza improductiva'. Esta idea, que propuso en septiembre a Les Échos, podría generar casi 4.000 millones de euros anuales según MoDem, aunque el rendimiento exacto sigue siendo incierto.
Las críticas abundan: el economista Olivier Babeau tuiteó 'Esta asamblea es un barco de locos', y el ministro de Economía, Roland Lescure, denunció 'brujería fiscal' por estas medidas inoperantes, incluida esta, que eleva los gravámenes obligatorios al 45,1% del PIB. Bruno Retailleau la califica de 'locura fiscal'. El texto, ajustado para reducir la tasa en un tercio para los muy ricos, penalizaría principalmente a los 'pequeños millonarios', sin una gran reestructuración fiscal.