El cambio climático está reduciendo el rendimiento y alterando el sabor del té matcha en Japón. Los productores están recurriendo a la selección genómica para identificar plantas tolerantes al calor con mayor rapidez. Este enfoque ya forma parte de los programas de cultivo en curso.
Las noches más calurosas y las temperaturas erráticas de primavera en Japón están afectando a las hojas premium de tencha, que se cultivan bajo sombra y se muelen para obtener matcha. En la región de Kioto-Uji, las temperaturas primaverales han aumentado entre 0,6 y 1 grado Celsius durante el último siglo, lo que provoca que las plantas produzcan catequinas con un sabor más amargo.
Akiko Ogino, del Instituto de Ciencia de Hortalizas y Té de la NARO, señaló que los cultivares convencionales no siempre tienen un buen rendimiento bajo las nuevas condiciones. El cultivo tradicional requiere criar miles de plántulas y esperar hasta 15 años para evaluar sus características, mientras que el registro completo de un cultivar puede tomar alrededor de 25 años.
La selección genómica identifica marcadores de tolerancia al calor en las plántulas en una etapa temprana. Takashi Ikka, de la Universidad de Shizuoka, afirmó que el método ayuda a priorizar a los candidatos antes de realizar largas pruebas de campo, aunque no las sustituye. Tanto Ogino como Ikka destacaron que no existe un vínculo genético claro entre la tolerancia al calor y el amargor, lo que sugiere que los criadores pueden seleccionar ambos rasgos.
George Guttridge-Smith, de Kyoto Obubu Tea Farms, comentó que las nuevas investigaciones son útiles, pero que el cultivo del té sigue siendo un juego de espera.