Una nueva investigación de la Universidad de Cornell muestra que los consumidores de vino están dispuestos a pagar más por botellas elaboradas con estrategias de adaptación climática, incluso cuando esos cambios alteran las variedades de uva o las regiones tradicionales.
Los investigadores examinaron tres enfoques para los productores de uva de vino que enfrentan temperaturas más altas: instalar mallas de sombra, cambiar a variedades de uva resistentes al calor y reubicar los viñedos en áreas más frescas. En todos los casos, los participantes de la encuesta señalaron que aceptarían precios más altos cuando las adaptaciones se explicaran en las etiquetas o a través de otra información. La reubicación resultó ser la opción menos popular entre los 300 encuestados, la mayoría de los cuales eran adultos con estudios universitarios menores de 40 años que afirmaron preocuparse por los problemas ambientales. Aun así, los participantes indicaron que pagarían un extra incluso por vinos que perdieran nombres regionales familiares como Napa Valley. Alex Susskind, profesor de Cornell y coautor del estudio, señaló que los cambios deben resultar atractivos para los compradores o no tendrán éxito en el mercado. Los expertos de la industria Jimena Balic y Greg Jones describieron los hallazgos como útiles, pero pidieron más investigación sobre la educación del consumidor y los costos más amplios de los impactos climáticos.