El Climate and Community Institute presentó este miércoles una nueva 'agenda climática para la clase trabajadora', que enfatiza la asequibilidad mediante medidas como topes a los seguros de hogar y transporte público gratuito. El plan, denominado populismo económico verde, busca reducir los gastos de los hogares a la vez que disminuye las emisiones, enfocándose en las prácticas corporativas y promoviendo tecnologías verdes accesibles. La propuesta se nutre de lecciones del Green New Deal y la Inflation Reduction Act, en un contexto de aumento del costo de vida vinculado a los impactos climáticos.
El Climate and Community Institute, un laboratorio de ideas de tendencia izquierdista, publicó su agenda para abordar tanto las presiones económicas como el calentamiento global. Las políticas incluyen topes a las tasas de seguros de hogar, prohibiciones de cortes de servicios públicos, transporte público gratuito y una moratoria a los centros de datos. Patrick Bigger, director de investigación del instituto, afirmó que el enfoque se basa en el Green New Deal, pero se adapta a las realidades políticas y económicas actuales: "Creo que todos estamos enormemente inspirados por el Green New Deal... Pero creo que reconocemos que estamos en un lugar radicalmente diferente, política, social y económicamente, de lo que estábamos hace ocho años". El plan evita los impuestos al carbono o los sistemas de límites y comercio, que Bigger calificó como "políticamente insostenibles en este momento". La propuesta se inspiró en las recientes victorias electorales de Zohran Mamdani en la ciudad de Nueva York y de Katie Wilson en Seattle, ambos con plataformas centradas en la asequibilidad. La alcaldesa de Seattle, Wilson, vinculó la vivienda urbana asequible con menores emisiones: "Cuando construyes viviendas asequibles en la ciudad, cerca de donde la gente trabaja... eso es lo que permite que las personas no tengan que conducir una hora para llegar a su trabajo cada día". Daniel Aldana Cohen, sociólogo de la Universidad de California, Berkeley y codirector del instituto, destacó las oportunidades ante los altos precios del combustible derivados de la guerra en Irán, argumentando que una transición verde estabilizaría los costos para los trabajadores. Las reacciones son diversas. Grace Adcox, de Data for Progress, señaló el escepticismo de los votantes sobre los costos, aunque las encuestas muestran un 70 por ciento de apoyo a los beneficios económicos y de reducción de emisiones simultáneos. Emily Becker, de Third Way, criticó la propuesta por carecer de la imaginación del Green New Deal o del pragmatismo de la Inflation Reduction Act. Advait Arun, del Center for Public Enterprise, la elogió pero advirtió sobre no enfocarse excesivamente en el ahorro individual en las facturas a expensas de una estabilidad más amplia.