Decenas de investigadores instan a los líderes municipales de todo el mundo a considerar los bosques urbanos como una infraestructura esencial en lugar de como servicios opcionales. En un ensayo publicado en PLOS Climate, argumentan que plantar y mantener árboles debe convertirse en un requisito legal para hacer frente al aumento de las temperaturas, las inundaciones y los problemas de salud.
El ensayo, dirigido por el ecólogo Manuel Esperon-Rodriguez de la Universidad de Bangor, señala que los árboles urbanos refrescan las calles mediante la sombra y la evapotranspiración, además de absorber el agua de lluvia para reducir las inundaciones. Asimismo, mejoran la calidad del aire, favorecen la salud mental y proporcionan hábitats para la fauna silvestre.
Esperon-Rodriguez afirmó que los árboles deberían recibir presupuestos específicos al igual que los sistemas de transporte. Destacó que cada dólar invertido en parques genera tres dólares en beneficios económicos gracias a una mejor salud pública y a un mayor gasto local.
Los investigadores subrayan la importancia de la equidad, advirtiendo que los barrios más pobres suelen carecer de zonas verdes y se enfrentan a mayores riesgos por calor. Piden que se tenga en cuenta la opinión de la comunidad en la selección de especies y que las políticas se establezcan por ley en lugar de quedar como meras promesas de campaña.
El enfoque, añaden, también debe basarse en pruebas, centrándose en árboles que puedan sobrevivir al aumento de las temperaturas durante décadas.