El economista Germán Redel presenta su primer libro, Rosalí con tilde en la i y otros cuentos, una colección de once relatos que alternan entre la aspereza rural de la pampa bonaerense y el pulso introspectivo de la vida urbana. Influenciado por autores como Borges y Hemingway, Redel transforma memorias personales en narrativas crudas y sensoriales. El volumen explora silencios, violencias y reencuentros inesperados.
Germán Diego Alejandro Redel, economista y empleado bancario, se adentra en la literatura con su primer libro publicado por Tinta Libre. La obra consta de once cuentos que dividen su enfoque: los primeros cinco se sitúan en la pampa bonaerense, capturando la rudeza del campo a través de personajes hoscos y adolescentes observadores. Redel extrae de sus raíces biográficas, como las visitas al pueblo de Saavedra, la casa de su abuela, la caza y las fiestas locales, para retratar un ritmo pausado marcado por el clima y el silencio.
"Me di cuenta de la crudeza cuando terminé de juntar los textos", admite el autor, destacando cómo la violencia rural, a menudo tácita, contrasta con la urbana más explícita. Elementos sensoriales como la oscuridad nocturna en la sierra o el peso del trabajo físico enriquecen estas narrativas, reviviendo recuerdos pendientes. Influencias clave incluyen a Jorge Luis Borges, Antonio Berni, Abelardo Castillo, Nicanor Parra, Ernest Hemingway, Mijaíl Shólojov y James Joyce, que moldean su sensibilidad sin artificios.
La segunda parte transita a la ciudad, con tonos más introspectivos sobre duelos, vínculos y euforia efímera. El relato final, “Nadie jamás sabrá nada de ese pedazo viejo de tapiz”, inspirado en el tapiz de Bayeux adaptado al sur global, representa un ejercicio complejo de capas y detalles. Redel desarrolló su escritura en la clínica literaria del Centro Cultural Rojas, bajo la coordinación de Gabriela Saidón, donde aprendió a revisar y sostener una rutina. Su abuela corrigió las comas en el manuscrito inicial, y tras rechazos editoriales, Tinta Libre aceptó el proyecto.
Hoy, Redel mantiene lazos con el campo familiar, pero siente que lo rural ha hallado su expresión en este libro. Anima a nuevos escritores a compartir y corregir: "Ese primer miedo es clave de romper". Así, se une a la tradición argentina de narrar la frontera entre campo y ciudad con observación fina y memoria emocional.