Un seminario web abordó los hallazgos de laboratorio sobre la presencia de glifosato en harina de maíz, harina de trigo, pan y cereales para bebés. Sudáfrica utiliza 195 pesticidas altamente peligrosos, muchos de ellos prohibidos en la Unión Europea. Expertos de la sociedad civil y del sector agrícola expusieron sus puntos de vista sobre los riesgos para la salud y los desafíos regulatorios.
Pruebas de laboratorio certificadas por SANAS detectaron este año contaminación por glifosato en varios alimentos básicos. Dos productos excedieron los niveles máximos de residuos establecidos por el gobierno. El African Centre for Biodiversity ha solicitado al exministro de agricultura, John Steenhuisen, que cancele el registro y prohíba la sustancia.
Refiloe Joala, de la Rosa Luxemburg Stiftung, informó que pruebas independientes realizadas en productos frescos y alimentos procesados encontraron residuos por encima de los límites oficiales en la mayoría de las muestras. Kara Mackay, del Women on Farms Project, describió el caso del trabajador agrícola Solomon Piet, quien desarrolló cáncer tras rociar pesticidas sin equipo de protección.
Annelize Crosby, de Agbiz, señaló que los niveles máximos de residuos no son umbrales de seguridad y subrayó la necesidad de hacer cumplir las normas existentes. Añadió que el clima y las presiones de plagas de Sudáfrica difieren de los de Europa.
La Comisión Sudafricana de Derechos Humanos está celebrando audiencias nacionales sobre los sistemas alimentarios del país. Los ponentes pidieron una actualización de la legislación y una transición hacia alternativas más seguras.