Un pequeño estudio ha descubierto que inhalar niveles altos de dióxido de carbono de forma intermitente durante media hora puede eliminar del cerebro las proteínas vinculadas a la enfermedad de Alzheimer. El método imita la actividad natural de limpieza de residuos que realiza el cerebro durante el sueño profundo. Los investigadores presentaron los hallazgos la semana pasada en la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer celebrada en Londres.
Sephira Ryman, de la Universidad de Texas en Austin, dirigió la investigación, en la que participaron 12 personas. Ocho no presentaban deterioro cognitivo, mientras que cuatro mostraron niveles elevados de tau y tres tenían un deterioro cognitivo leve. Los participantes utilizaron una máscara que alternaba entre aire normal y aire con un 5 por ciento de dióxido de carbono cada 35 segundos durante 30 minutos.
La intervención provocó que los vasos sanguíneos del cerebro se dilataran y contrajeran siguiendo un patrón similar al del sueño profundo, lo que activó el sistema glinfático. Los análisis de sangre realizados 15 minutos después de la sesión mostraron un aumento de los niveles de beta-amiloide en todos los participantes, lo que indica una eliminación de estas sustancias del cerebro. La eliminación de la proteína tau mejoró solo en aquellos con signos de deterioro cognitivo.
Los efectos volvieron a los niveles basales en el transcurso de una hora. No se produjeron efectos secundarios durante el estudio. Según expertos como Vincent Tay y Jeff Iliff, es necesario realizar más investigaciones para determinar los efectos a largo plazo sobre el riesgo y la progresión del alzhéimer.