Doug Whitney, un mecánico estadounidense portador de una mutación genética que normalmente provoca la enfermedad de Alzheimer de aparición temprana, ha llegado a finales de sus 70 años sin presentar síntomas. Los investigadores relacionan su protección con décadas de intensa exposición al calor en las salas de máquinas de buques. El caso refuerza la evidencia de que la terapia de calor podría proteger al cerebro contra esta afección.
Doug Whitney heredó una variante poco común del gen Presenilina 2 de sus antepasados alemanes del Volga, la cual causa un plegamiento incorrecto de proteínas en el cerebro y casi siempre conduce al Alzheimer a finales de los 40 o principios de los 50 años. A pesar de esto, el hombre de 77 años no presenta problemas importantes de memoria. “Mi familia ha sido devastada por esta enfermedad”, afirmó Whitney. “Mi madre tuvo 13 hermanos y hermanas, y 10 murieron antes de cumplir los 60 años. Ha sido una plaga”. Sigue siendo el único portador conocido que ha evadido la enfermedad mucho después de su aparición prevista. Whitney pasó dos décadas, desde los 18 años, trabajando en salas de máquinas de barcos propulsados por vapor, donde las temperaturas alcanzaban los 50 °C (122 °F). A menudo soportaba horas bajo el calor, necesitando a veces ser rociado con agua para refrescarse. Esta exposición produjo niveles inusualmente altos de proteínas de choque térmico en su líquido cefalorraquídeo, las cuales ayudan a reparar proteínas dañadas. Geoffrey Canet, del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, junto con Emmanuel Planel de la Universidad Laval, investigaron el caso tras conversaciones con Randall Bateman de la Universidad de Washington en San Luis, quien ha estudiado a Whitney durante años. Descubrieron que el cerebro de Whitney tiene poca proteína tau anormal (ovillos mal plegados relacionados con el deterioro cognitivo) a pesar de la abundancia de placas amiloides. Estudios realizados en ratones por el equipo de Canet demostraron que la terapia de calor preservaba la estructura de la tau y aumentaba su eliminación del cerebro. Rebecca Nisbet, del centro de investigación cerebral The Florey en Australia, calificó la exposición al calor como un posible factor, pero señaló la existencia de otros genes protectores en Whitney. “Creo que es una de esas cosas que no hará daño y puede reducir el riesgo de demencia”, comentó sobre el uso de saunas. Estudios finlandeses respaldan esto, mostrando que las personas que usan sauna con frecuencia enfrentan un 65 por ciento menos de riesgo de padecer Alzheimer.