Un gran estudio de casi 28 millones de estadounidenses mayores ha descubierto que la exposición prolongada a la contaminación del aire por partículas finas aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, principalmente a través de efectos directos en el cerebro. La investigación, liderada por Yanling Deng en la Universidad de Emory, indica que las personas con antecedentes de accidente cerebrovascular pueden enfrentar una mayor vulnerabilidad. Publicada en PLOS Medicine, las conclusiones destacan la importancia del aire más limpio para proteger la salud cognitiva en poblaciones envejecidas.
Investigadores de la Universidad de Emory, liderados por Yanling Deng, realizaron un análisis exhaustivo de datos de 27,8 millones de beneficiarios de Medicare de EE.UU. de 65 años o más, cubriendo el período de 2000 a 2018. El estudio, publicado el 17 de febrero de 2026 en la revista de acceso abierto PLOS Medicine, examinó la relación entre la exposición a la contaminación del aire por partículas finas y los nuevos diagnósticos de enfermedad de Alzheimer, teniendo en cuenta otras afecciones crónicas. Los resultados mostraron que niveles más altos de exposición a la contaminación del aire se correlacionaban con una mayor probabilidad de Alzheimer. Esta asociación se atribuyó en gran medida a impactos directos en el cerebro, en lugar de vías indirectas a través de condiciones como la hipertensión o la depresión. Sin embargo, el vínculo fue más fuerte entre aquellos que habían experimentado previamente un accidente cerebrovascular, lo que sugiere riesgos compuestos para este grupo. El Alzheimer, la forma más común de demencia que afecta a unas 57 millones de personas en todo el mundo, ha estado asociado durante mucho tiempo con la contaminación del aire junto con otros problemas de salud como el accidente cerebrovascular y la hipertensión. El estudio aclara que el papel de la contaminación parece más directo, independiente de estas comorbilidades en la mayoría de los casos. Yanling Deng y colegas declararon: «En este gran estudio nacional de adultos mayores, encontramos que la exposición prolongada a la contaminación del aire por partículas finas se asociaba con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, en gran medida a través de efectos directos en el cerebro en lugar de a través de afecciones crónicas comunes como la hipertensión, el accidente cerebrovascular o la depresión». Añadieron: «Nuestros hallazgos sugieren que las personas con antecedentes de accidente cerebrovascular pueden ser particularmente vulnerables a los efectos perjudiciales de la contaminación del aire en la salud cerebral, destacando una importante intersección entre factores de riesgo ambientales y vasculares». El trabajo fue apoyado por subvenciones de los National Institutes of Health. Los autores proponen que reducir la contaminación del aire podría ayudar a bajar las tasas de demencia y apoyar la salud cognitiva entre los adultos mayores.