Un nuevo estudio genético indica que la obesidad y la presión arterial alta contribuyen directamente a la demencia, más allá de solo aumentar su riesgo. Investigadores de Dinamarca y el Reino Unido usaron métodos avanzados para establecer esta relación causal, enfatizando la prevención mediante el control del peso y la presión arterial. Los hallazgos sugieren que intervenciones tempranas podrían evitar la demencia relacionada con problemas vasculares.
La demencia, un grupo de trastornos cerebrales que incluye el Alzheimer y la demencia vascular, provoca un deterioro progresivo en la memoria, el pensamiento y el funcionamiento diario, sin cura actual. Un estudio publicado en línea antes de la impresión en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism revela que un alto índice de masa corporal (IMC) y la hipertensión juegan roles causales directos en su desarrollo, particularmente a través del daño vascular que afecta el flujo sanguíneo cerebral y la cognición. La investigación analizó datos de grandes poblaciones en Copenhague, Dinamarca, y el Reino Unido, empleando un diseño de aleatorización mendeliana para imitar ensayos aleatorizados mediante variantes genéticas asociadas con el IMC y la presión arterial. Este enfoque aísla sus efectos de factores de confusión, confirmando causalidad en lugar de mera correlación. La autora principal Ruth Frikke-Schmidt, M.D., Ph.D., profesora y jefa de médico en el Copenhagen University Hospital -- Rigshospitalet y la Universidad de Copenhague, declaró: 'En este estudio, encontramos que un alto índice de masa corporal (IMC) y una alta presión arterial son causas directas de demencia. El tratamiento y la prevención de un IMC elevado y una alta presión arterial representan una oportunidad no explotada para la prevención de la demencia'. El análisis mostró que gran parte del riesgo de demencia por obesidad proviene de la resultante alta presión arterial, haciendo de ambas condiciones objetivos clave para la intervención. Frikke-Schmidt añadió: 'Este estudio muestra que un alto peso corporal y una alta presión arterial no son solo señales de alerta, sino causas directas de demencia. Eso los convierte en objetivos altamente accionables para la prevención'. Aunque los medicamentos para la pérdida de peso no detuvieron el deterioro cognitivo en pacientes con Alzheimer temprano, los investigadores proponen probarlos antes de que aparezcan síntomas para potencialmente prevenir la demencia, especialmente la de tipo vascular. El estudio, financiado por organismos de investigación daneses incluyendo el Independent Research Fund Denmark, involucró colaboradores de la Universidad de Bristol y otras instituciones. Su DOI es 10.1210/clinem/dgaf662.