Un análisis a largo plazo de más de 200.000 participantes del UK Biobank halló que las dietas con valores de índice glucémico más bajos se asociaron con menor riesgo de demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular, mientras que una mayor carga glucémica dietética se relacionó con mayor riesgo.
Un estudio dirigido por investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y centros afiliados informa que la calidad y cantidad de los carbohidratos dietéticos —medidos con el índice glucémico (GI) y la carga glucémica (GL)— pueden estar asociadas al riesgo de desarrollar demencia. La investigación, publicada en la revista International Journal of Epidemiology, analizó a 202.302 participantes del UK Biobank libres de demencia al inicio. Se estimaron el GI y GL dietéticos mediante Oxford WebQ, un cuestionario dietético web de 24 horas. Los participantes fueron seguidos durante una media de 13,25 años, en los que 2.362 desarrollaron demencia, según un resumen universitario del estudio. El GI es una escala que clasifica alimentos con carbohidratos según la rapidez con que elevan la glucosa sanguínea tras comerlos. Los investigadores indicaron que alimentos como el pan blanco y las patatas suelen puntuar alto, mientras que los cereales integrales y muchas frutas puntúan bajo. En el análisis revisado por pares, el GI mostró una relación no lineal con el riesgo de demencia. Tras ajustar por posibles factores de confusión, los investigadores hallaron que valores de GI por debajo de un punto de inflexión identificado (49,30) se asociaron con menor riesgo de demencia (razón de riesgos 0,838; IC 95% 0,758–0,926). La GL mostró el patrón opuesto: valores de GL por encima de un punto de inflexión (111,01) se asociaron con mayor riesgo (razón de riesgos 1,145; IC 95% 1,048–1,251). El artículo reportó patrones similares para la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular. En un comunicado de la URV distribuido vía ScienceDaily, la investigadora principal Mònica Bulló dijo que los resultados sugieren que dietas que prioricen alimentos de bajo GI —como frutas, legumbres y cereales integrales— podrían ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Los investigadores también destacaron que los carbohidratos aportan típicamente cerca del 55% de la ingesta energética diaria, subrayando por qué la calidad y cantidad de carbohidratos pueden importar para la salud metabólica y afecciones vinculadas a la función cerebral. Los autores advirtieron que los hallazgos son observacionales e indican asociaciones, no prueba de que cambiar el GI o GL dietético prevenga la demencia. Aun así, argumentaron que los resultados respaldan considerar tanto la calidad como la cantidad de carbohidratos en enfoques dietéticos para un envejecimiento más saludable.