Un gran estudio genético ha descubierto que los bruscos aumentos de azúcar en sangre después de las comidas podrían elevar significativamente el riesgo de enfermedad de Alzheimer. Investigadores de la University of Liverpool analizaron datos de más de 350.000 participantes del UK Biobank, revelando un riesgo un 69% mayor ligado a la hiperglucemia posprandial. El efecto parece independiente de daños cerebrales visibles, lo que apunta a mecanismos biológicos más sutiles.
Investigadores de la University of Liverpool han descubierto evidencia de que los picos de azúcar en sangre después de las comidas pueden suponer una mayor amenaza para la salud cerebral de lo que se reconocía previamente. En un estudio publicado en Diabetes, Obesity and Metabolism en 2025, el equipo examinó datos genéticos y de salud de más de 350.000 participantes del UK Biobank, todos de entre 40 y 69 años. El análisis se centró en métricas como la glucosa en ayunas, los niveles de insulina y el azúcar en sangre dos horas después de comer, utilizando aleatorización mendeliana para determinar vínculos causales con la demencia. Los resultados destacaron una fuerte asociación entre la glucosa elevada después de las comidas —denominada hiperglucemia posprandial— y la enfermedad de Alzheimer. Los participantes con niveles más altos enfrentaron un riesgo un 69% mayor, una conexión no atribuible a la atrofia cerebral o lesiones de la sustancia blanca. Esto sugiere vías subyacentes, posiblemente implicando efectos metabólicos ocultos, que merecen mayor investigación. Condiciones como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina han estado vinculadas durante mucho tiempo al deterioro cognitivo, pero esta investigación aísla los picos poscomida como un factor distinto. El autor principal, Dr. Andrew Mason, señaló: «Este hallazgo podría ayudar a moldear estrategias futuras de prevención, destacando la importancia de controlar el azúcar en sangre no solo en general, sino específicamente después de las comidas». La autora principal, Dra. Vicky Garfield, enfatizó la necesidad de validación: «Primero necesitamos replicar estos resultados en otras poblaciones y ancestros para confirmar el vínculo y comprender mejor la biología subyacente. Si se valida, el estudio podría allanar el camino para nuevos enfoques para reducir el riesgo de demencia en personas con diabetes». Estas conclusiones se basan en el conocimiento previo del papel de la hiperglucemia en la demencia, e podrían informar intervenciones dirigidas para proteger la salud cerebral en medio del aumento de las tasas de diabetes.