Investigadores de la Universidad de Vermont han descubierto una forma de revertir el flujo sanguíneo defectuoso en el cerebro relacionado con la demencia al reemplazar un fosfolípido faltante. Su estudio muestra que niveles bajos de PIP2 causan proteínas Piezo1 hiperactivas en los vasos sanguíneos, alterando la circulación. Restaurar PIP2 normalizó el flujo en pruebas preclínicas, ofreciendo esperanza para nuevos tratamientos.
Un equipo liderado por Osama Harraz, Ph.D., profesor asistente de farmacología en la Robert Larner, M.D. College of Medicine de la Universidad de Vermont, ha identificado un mecanismo clave detrás de la reducción del flujo sanguíneo cerebral en la demencia. Publicado el 22 de diciembre en Proceedings of the National Academy of Sciences, su investigación preclínica se centra en la proteína Piezo1, que reviste las células de los vasos sanguíneos y detecta la presión del movimiento sanguíneo.
El estudio, titulado «PIP2 Corrects an Endothelial Piezo1 Channelopathy», revela que en condiciones como la enfermedad de Alzheimer, una actividad anormalmente alta de Piezo1 priva al tejido cerebral de oxígeno. Esto proviene de niveles agotados de PIP2, un fosfolípido en las membranas celulares que normalmente suprime a Piezo1. Cuando PIP2 disminuye, la proteína se vuelve hiperactiva, perjudicando la circulación. Al suplementar PIP2, los investigadores restauraron un flujo sanguíneo equilibrado, sugiriendo un camino para aliviar los síntomas de la demencia.
«Este descubrimiento es un gran avance en nuestros esfuerzos para prevenir la demencia y las enfermedades neurovasculares», dijo Harraz. «Estamos desentrañando los mecanismos complejos de estas condiciones devastadoras, y ahora podemos empezar a pensar en cómo traducir esta biología en terapias».
La enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas afectan a unas 50 millones de personas en todo el mundo, con cifras en aumento debido al envejecimiento de la población. El trabajo del laboratorio de Harraz se basa en hallazgos previos sobre el rol de Piezo1 en variaciones genéticas que afectan el flujo sanguíneo. Investigaciones futuras examinarán la interacción directa de PIP2 con Piezo1 y la disminución del lípido relacionada con la enfermedad, con el objetivo de desarrollar terapias dirigidas para problemas vasculares en la demencia.