Un equipo de investigadores dirigido por el profesor Yan-Jiang Wang ha publicado una revisión en la que sostiene que la enfermedad de Alzheimer requiere tratamientos integrados que aborden múltiples factores, en lugar de causas aisladas. Los nuevos fármacos, como el lecanemab y el donanemab, ofrecen beneficios modestos al ralentizar el deterioro, pero no logran revertirlo. El artículo, publicado en Science China Life Sciences, destaca la importancia de la genética, el envejecimiento y la salud sistémica, además de las proteínas beta-amiloide y tau.
La enfermedad de Alzheimer erosiona la memoria y el pensamiento, lo que supone un desafío creciente ante el envejecimiento de la población. El profesor Yan-Jiang Wang y sus colegas, incluidos Yu-Juan Jia y Jin-Tai Yu, detallaron en su revisión por qué los esfuerzos pasados centrados en un solo factor, como la acumulación de beta-amiloide, han tenido un éxito limitado. Los autores subrayan la interacción entre la beta-amiloide, los ovillos de proteína tau mediante hiperfosforilación, los riesgos genéticos como el APOE ε4, los procesos de envejecimiento y afecciones como la resistencia a la insulina y la hipertensión. Asimismo, señalan que las conexiones entre el intestino y el cerebro influyen en la progresión de la enfermedad. Los nuevos anticuerpos monoclonales, lecanemab y donanemab, ralentizan el deterioro cognitivo de forma modesta. Sin embargo, los investigadores enfatizan que estos no restauran la función cerebral, lo que subraya la necesidad de enfoques más amplios. Avances como la edición genética CRISPR/Cas9 apuntan a riesgos genéticos, mientras que las terapias senolíticas buscan eliminar las células gliales envejecidas. Los medicamentos existentes para la diabetes y las intervenciones en la salud intestinal muestran resultados prometedores para efectos sistémicos. El equipo aboga por pasar de métodos reduccionistas a estrategias integradas, utilizando herramientas como organoides derivados de iPSC humanas para pruebas y biomarcadores como la pTau217 en plasma para la detección temprana. La medicina de precisión podría permitir intervenciones tempranas y personalizadas. 'El éxito en la lucha contra el Alzheimer depende de la colaboración interdisciplinaria y la innovación holística', concluyen los autores, trazando un camino para gestionar o prevenir la enfermedad.