Un estudio con 73 personas con deterioro cognitivo leve o demencia temprana reveló que los planes de tratamiento personalizados, centrados en deficiencias nutricionales, infecciones y otros factores, condujeron a mejoras cognitivas significativas tras nueve meses. Los participantes del grupo de intervención vieron aumentar sus puntuaciones cognitivas generales en 13,7 puntos, mientras que el grupo de control descendió 4,5 puntos. El enfoque combina intervenciones médicas con cambios en el estilo de vida, como dieta, ejercicio y entrenamiento cognitivo.
Kat Toups, de Bay Area Wellness en Walnut Creek, California, dirigió un equipo que reclutó a 73 participantes, con una media de 65 años, diagnosticados con deterioro cognitivo leve o demencia en etapa temprana, incluyendo a algunos que cumplían los criterios de alzhéimer. Los investigadores buscaron factores contribuyentes como inflamación, infecciones, deficiencias hormonales o nutricionales y exposiciones ambientales como el moho. Para 50 participantes, crearon planes a medida que incluían suplementos, una dieta rica en vegetales, seis días de entrenamiento aeróbico y de fuerza a la semana, juegos cognitivos diarios para la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento, además de consejos para el sueño y el manejo del estrés. Los otros 23 continuaron con la atención y los hábitos estándar. Tras nueve meses, las puntuaciones cognitivas CNS Vital Signs del grupo de intervención mejoraron en todas las áreas: la memoria aumentó 10,6 puntos frente a una caída de 2,7 puntos en los controles; la función ejecutiva, 9,8 frente a un descenso de 2,2; y la velocidad de procesamiento, 6,9 frente a una caída de 1. Toups señaló que más del 90 por ciento mostró ganancias estadísticamente significativas. “El enfoque es: identifiquemos todas las cosas que están dañando el cerebro y eliminémoslas”, dijo Toups. Ana Daugherty, de la Wayne State University, calificó los hallazgos como prometedores para abordar múltiples factores de riesgo de forma personal, aunque se necesitan estudios más amplios. No se observaron cambios en los biomarcadores sanguíneos del alzhéimer ni en las exploraciones cerebrales de ninguno de los grupos. Expertos como Christin Glorioso, de NeuroAge Therapeutics, elogiaron el estudio como la evidencia más rigurosa obtenida hasta la fecha en un ensayo, pero señalaron que el diseño sin cegamiento y la falta de placebo limitan la atribución a elementos específicos. Thomas Holland, de la Rush University, enfatizó los efectos acumulativos de las intervenciones combinadas. El preprint está disponible en Preprints.org (DOI: 10.20944/preprints202512.2694.v3).